La Estrella de Hervás
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SINOPSIS
Myriam, la única hija del judío Baruch, es la joven más hermosa de Hervás. Tal es su belleza que se la conoce como “La Estrella” porque destaca por encima de las demás mujeres de la villa. Esto es motivo de envidia entre algunas de sus amigas, Esther, Sara o Noemí, y, además, muchos jóvenes del lugar aspiran a su amor.
Entre esos muchachos está un joven cristiano, Álvaro que ha puesto sus ojos en Myriam nada más conocerla. Los amigos de Álvaro, Fernando, Gonzalo y Gil, observan cómo su compañero de juegos y francachelas, Álvaro, está locamente enamorado de la judía.
Un viernes de mercado y tras la representación por parte del Ñaque de cómicos de la legua de Justino y Timoteo del romance de “El Tesoro de la Princesa Mora”, el viejo visionario y buhonero, Ciego de Samarcanda, lanza un augurio fatal sobre Myriam. La muchacha corre a su casa y en el camino tropieza con Álvaro. Será el inicio de una relación apasionada.
Mientras tanto, Sebastián Sandía, criado de don Luis de Zúñiga y Maricuerda, fregona de una casa principal del pueblo, intentan encontrar en el río Ambroz el túnel que les lleve a la cueva donde el romance dice que Zoraida y su enamorado José María escondieron el Tesoro de la Princesa. En sus incansables merodeos por hacerse ricos, criado y fregona tropiezan en la noche junto al Puente con un fantasma que recorre la ribera cada madrugada, es Gil el Condenado, un ánima que pena su condena de repetir hasta la eternidad la historia de la muerte de dos amantes junto a la Fuente Chiquita.
Baruch, padre de Myriam, es propietario de unas tierra y viñedos que heredó de sus antepasados y que siguiendo la Ley judía, no está dispuesto a vender. Don Gonzalo de Béjar, rico propietario intenta convencer a Baruch para que le venda esas tierras. Ante la oposición del anciano, Don Gonzalo decide apropiarse por la fuerza de esas viñas. Es durante la celebración de la fiesta judía del Purim cuando los hombres del de Béjar llegan hasta Hervás pero son rechazados por los hombres y mujeres judíos. Preso de furia, Don Gonzalo incuba su venganza contra Baruch.
Labán, un judío maduro que desea formar familia, se enamora de Myriam y consigue el compromiso de boda de Baruch. Mientras tanto, Álvaro y Myriam se ven a escondidas y junto al río todas las noches. Gil, amigo de Álvaro, también ama en secreto a Myriam y en su corazón hierven el rencor y los celos porque la estrella de Hervás le ignora. Un día Álvaro y Gil romperán su amistad en un lance de juego de espadas.
Una noche, Labán sigue a su prometida hasta el río y comprueba cómo ésta se encuentra con Álvaro. La rabia y la desesperación le hacen ir a casa de Baruch y contarle lo que ha visto. El padre cegado por el dolor y la humillación jura matar a su hija pero esa ira da paso a un dolor que Myriam es incapaz de soportar.
Don Gonzalo de Béjar conoce el hecho y aprovecha para negociar con Labán al que le sugiere que prosiga su relación con la judía y que una vez casado con ella y heredero de las tierras de Baruch, se las venda, se haga rico y repudie a Myriam. Labán ve cómo crece el deseo de vengar su humillación y accede a los planes de Don Gonzalo. El objetivo es matar a Álvaro ya que esa noche los dos jóvenes amantes han decidido marcharse de Hervás. Pero junto a Don Gonzalo y su criado Ruy hay otro personaje embozado, Gil, el que fuera amigo de Álvaro, que se une a la conspiración y accede también a ser parte del crimen que Labán está dispuesto a cometer.
Cuando Myriam y Álvaro se encuentran para huir, Labán y Gil aparecen. Labán mata a Álvaro y huye y Myriam solicita ayuda a Gil para que Álvaro no se desangre en el río. Gil, poseído por los celos y viendo el amor que la judía mantiene hacia el que fuera su amigo, mata a Myriam.
Pasado el tiempo, Gil ya Condenado por su crimen, recorre las orillas del Ambroz y su lamento es confundido por las gentes con el suspiro de una legendaria Maruxa. Gil el Condenado señala al cielo porque cuenta que nada más morir Myriam, sobre Hervás apareció una estrella que no luce en ningún otro lugar y que señala para su perdición el lugar donde cometiera su infamia.
Miguel Murillo Gomez.












